Explotación laboral. Mi jornada laboral de 16 horas diarias

Es muy posible que tengas un amigo del área de tecnología, el cual trabaja durísimo.

Más de una vez te ha rechazado una invitación a tomar algo porque debe quedarse hasta tarde resolviendo un error complicado. O el fin de mes sabes que no está disponible porque hay cierres en su empresa. Ese amigo te preocupa porque sabes que su salud y bienestar están en riesgo.

Algunas veces, tú eres ese amigo que está pasando por esa situación. Ciertamente, a mí me ha pasado.

Es curioso como en nuestro medio tratamos de ignorar estos temas hasta que en algún momento explotan.

En una encuesta que realicé, varias personas me contaron como este asunto del exceso de carga laboral se habia convertido en un reto para ellos. Por eso, me animé a contar algo que me sucedió hace algunos años.

Aquí está el video donde cuento mi experiencia (debajo del video encontrarás la transcripción).

 

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Hoy quisiera hablarte de un tema muy serio y delicado; la explotación laboral en la industria informática.

Esta es una práctica muy común, que sorprende que no haya decrecido con los años. Por el contrario, pareciera que solo tiende a aumentar. Hoy quisiera generar conciencia de esto contando mi propia historia, compartiendo algo que viví hace algunos años. Mi objetivo es empezar a despertar un pensamiento diferente que ayude a acabar con esta mala práctica, la cual muestra muchos problemas de fondo.

Permíteme contarte mi historia.

Mi historia

Eran las 3 de la mañana. Por un momento me detuve de lo que estaba haciendo frente al computador. Miro a mi compañero de trabajo, también colombiano. Estábamos juntos en un proyecto en Nueva Delhi, India. Vuelvo a mirar la pantalla y no entiendo que está pasando. Veo que hay un montón de líneas de código. Veo que estoy trabajando en el proyecto al que veníamos dedicados desde hace unos meses. Pero no entiendo nada. Es decir, estoy totalmente bloqueado. No tenía idea de lo siguiente que iba a hacer, ni de que estaba haciendo hace 5 minutos, ni porque tenía ese archivo abierto.

Luego de quedarme quieto unos minutos y tratar de entender lo que estaba pasando, caí en cuenta que era demasiado obvio lo que me estaba sucediendo. Como decimos en Colombia, ¡estaba completamente tostado!

Cuando llevas más de dos meses trabajando de lunes a sábado, por 16 horas diarias, esa situación en algún momento te va a “pasar factura”.

¿Cómo llegamos a ese ritmo de trabajo?

Por ciertas situaciones de trabajo, teníamos que reconstruir una aplicación que tenía 2 años de trabajo, en tan solo 3 meses. Entonces nos asignaron un grupo de trabajo y empezamos a desarrollar esta aplicación.

Dado que era una meta demasiado ambiciosa, se decidió realizar una inmersión. Si no estás familiarizado, hacer una inmersión significa que tomas un equipo de trabajo, lo encierras en un cuarto, y esperas que cuando salgan de ahí tengan el producto, el módulo, el diseño o lo que sea, terminado.

Para que una inmersión sea efectiva, es necesario eliminar todas las distracciones. Por tal razón se decidió trabajar en una casa que pertenecía a la empresa, en vez de hacerlo en las oficinas. Coincidencialmente, esa era también la casa donde nosotros (los colombianos) vivíamos.

Nuestra rutina era la siguiente.

En la mañana

Dormíamos en un cuarto de la casa. Cuando nos levantamos y nos alistabamos, pasabamos a otro espacio de la casa, donde desayunabamos. Luego pasabamos a otro cuarto de la casa, donde trabajabamos.

Al medio día

Cuando era el momento de almorzar, saliamos del cuarto donde trabajabamos, pasabamos al espacio donde estaba el comedor, y luego regresabamos al cuarto donde trabajabamos.

Y así era nuestra rutina todos los días.

A lo anterior, súmale el hecho de que eramos dos extranjeros en un país al otro lado del mundo. Eso significa que no tienes a quien visitar y que no conoces a nadie expecto tus compañeros. Entonces podían pasar 6 días completos sin salir a la calle, sin ver la luz del sol.

Cuando llegaba el domingo, único día en que era posible desconectarse un poco del trabajo, uno salía con todas las ganas de ver que hay afuera. Aprovechaba para visitar un centro comercial, ir a cine, salir a un parque. Lo que fuera con tal de salir de la casa.

Cuando tú entras en ese ritmo de trabajo, los momentos más sencillos se valoran muchísimo más.

Las consecuencias

Después de todo este trabajo, ¿sabes que es lo más increíble? ¡Logramos sacar el proyecto adelante! Era algo realmente muy difícil, pero se pudo hacer. Obviamente, esto vino con consecuencias para mí y el resto del equipo.

Insomnio

A pesar de trasnochar mucho, casi no podía dormir. El número de horas de sueño era muy bajo. Por ende, te imaginarás como mantenía durante el día.

Codo de tenista

Conocí algo que se llama el codo de tenista, una enfermedad que nunca había escuchado en mi vida. A causa de la silla en que trabajaba, y por el número de horas que trabajaba, eventualmente empecé a desarrollar un problema en el codo derecho. Era un dolor constante, leve, que fue creciendo con el tiempo. Este dolor duró mucho tiempo despúes de que el proyecto terminó.

Aumento de peso

Adicional a lo anterior, mi peso se incrementó significativamente.

Es claro que no soy la persona más delgada ni fit. Pero cuando estás en una dieta donde todos los días comes pasta, evidentemente eso se va a ver reflejado.

Disminución de productividad

Aparte, mi productividad empezó a decaer. Era lo más lógico que podría suceder.

Al comienzo empezamos con una energía tremenda, un montón de ganas y mucha motivación. Pero en la medida en que el cansancio, las fechas de entrega y demás retos del proyecto van haciendo mella, causan que la productividad decaiga. A pesar de que tengas la mejor voluntad de sacar el proyecto adelante, es muy difícil sostener ese ritmo en el tiempo.

Cierre

Te estarás preguntando porque caí en eso, porque lo permití. Además te estarás preguntando como logré salir de eso.

Sé que quizás tú o una persona que conoces está viviendo una situación similar, y no sabes que hacer.

Por esa razón, te invito a que te suscribas a mi lista de correo en el formulario de abajo, para que te avisemos cuando publique el siguiente video. Allí hablaremos de que puedes hacer para que no te vaya a ocurrir lo mismo, y puedas conocer el desenlace de esta historia.

Manuel Zapata.

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