no se trata de ti

Deja tu egoísmo a un lado. No se trata de ti, ni de tus necesidades ni de lo que tú quieres.

Se trata de los demás.

En tu hoja de vida

No te limites a recitar tus títulos, tus habilidades y tus expectativas. También es importante que ajustes tu hoja de vida de acuerdo a las necesidades de la posición a la que estás aplicando.

Evidentemente, esto implica que tienes que hacer la tarea.

¿Cuál tarea?

La tarea de conocer muy bien la empresa, la vacante, la cultura organizacional, sus productos, sus clientes, entre otros. No deberías enviar el mismo currículum a todas las ofertas de empleo que veas, como si estuvieras repartiendo volantes en una esquina.

No se trata ti, se trata de tu futuro empleador y sus necesidades.

En una entrevista de trabajo

Sucede algo similar cuando estás en una entrevista de trabajo.

En cada pregunta que te hagan, siempre trata de responder indirectamente esta pregunta: ¿qué valor puedes aportar tú que ningún otro candidato pueda dar?

Así te estén haciendo preguntas personales o de tu perfil profesional, no te enfoques únicamente en lo que eres, en lo que estudiaste o lo que quieres. Intenta orientar la pregunta hacia cómo tu futuro jefe se puede beneficiar de eso.

Por ejemplo, si te llegarán a preguntar sobre tus responsabilidades en un empleo anterior, lo más lógico sería que las dijeras, una por una, y listo. Sería más valioso si fueras un paso más allá y conectaras esas responsabilidades con ideas acerca de cómo ese experiencia ayudaría a tu futuro jefe a ser exitoso. Ayúdale a ver porque eres su candidato perfecto.

De nuevo, no se trata de ti, se trata de tu futuro jefe.

Cuando estás vendiendo

Hay quienes dicen que todos, absolutamente todos, vendemos. Como mínimo, nos estamos vendiendo a nosotros mismos como profesionales.

Sin embargo, quiero enfocar este escenario a cuando estás emprendiendo.

Si estás describiendo tu producto o servicio, ya sea en una página de ventas o frente a un cliente potencial, no te dediques a repetir los features como un loro.

Puedes producir un efecto más significativo si cambias tu discurso y lo enfocas a como tu producto puede resolver las necesidades de tu cliente. O incluso, puedes ayudar a tu cliente a descubrir problemas que no había percibido.

Es decir, cambia el enfoque de TU producto al cliente, a la persona que está recibiendo tu mensaje. En otras palabras, tu discurso tendría como centro al cliente y sus problemas, para luego mostrar como tu producto los soluciona.

Esta vez, se trata de tu cliente, no de ti o de tu producto.

En una conversación

Esta idea incluso la puedes aplicar a tus conversaciones.

Tener un interés genuino e interesarte por tu interlocutor es una excelente manera de convertirte en un buen conversador. Yo personalmente, sigo trabajando en esto. Dale Carnegie, en su libro Cómo ganar amigos e influir sobre las personas, describe muy bien esto.

Cuesta asimilar esta idea, pero una vez lo logras, tu mensaje empezará a ser más relevante e influyente, y ayudará a más personas.

¿Tiene sentido esta idea para ti? ¡Cuéntanos en los comentarios!

Manuel Zapata.

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